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Deporte y diversión.


El perro deportista

Entrenamiento en el perro de deporte.
Para que una actividad física constituya un entrenamiento, la carga de trabajo debe tener una duración y una intensidad suficientemente importante, y debe ser incrementada a medida que aumenta el rendimiento, sin volverse nunca demasiado dura ni penosa para el perro.

Los métodos de entrenamiento.

Entrenamiento de fuerza muscular.
Durante esfuerzos muy intensos pero muy cortos seguidos de breves periodos de recuperación, es posible aumentar el trabajo y la fuerza muscular sin aumentar el consumo de oxígeno o poner en movimento el proceso de catabolismo anaeróbico (fermentación láctica). Un ejemplo: competición de tracción de cargas a lo largo de una distancia corta.

Entrenamiento de potencia anaeróbica.
Permite realizar un trabajo muscular intenso en ausencia de oxígeno, como sucede en una carrera rápida. En la práctica, para desarrollar una potencia se alteran ejercicios intensos muy cortos (sprint durante 10 segundos a 1 minuto) y periodos de recuperación (2 a 4 minutos). Este tipo de entrenamiento requiere un esfuerzo físico y psíquico muy intenso por parte del animal. Sólo realizarlo alguna vez.

Entrenamiento de la potencia aeróbica.

Corresponde a los esfuerzos largos, que requieren un aumento en la eficacia del transporte y utilización del oxígeno. Es el tipo de esfuerzo exigido a los sabuesos de persecución, los perros de tiro, etc. Para desarrollarla, se aconsejan las carreras continuas de larga duración a velocidad moderada o la sucesión de carreras cortas (3 a 5 minutos) a velocidad media, seguida de periodos de ejercicio suave (paso o pequeño trote).

El entrenamiento

El precalentamiento.

Todo atleta realiza un precalentamiento antes de una competición, a fin de aumentar la actividad de su sistema enzimático y de oxigenación y disminución del tiempo de reacción de la contracción muscular.

Puede constituir una serie de flexiones y estiramientos musculares, seguida de un juego, con lo que además de estimular los músculos, se aumenta la motivación.

El retorno a la calma.

Es un punto que no se debe descuidar. Una serie de ejercicios muy suaves permite xonservar una circulación muscular suficiente para evacuar los desechos acumulados durante el esfuerzo. Y un masaje leve, incrementa la eliminación de las toxinas, a la vez que calma al animal.

Alimentación del perro de deporte

La cantidad de la energía proporcionada al perro durante el esfuerzo reviste una importancia capital y, por tanto, lleva a definir las caracteríticas de la energía óptima para el deporte.

Cuanto más prolongado sea el esfuerzo, más rico en materias grasas será el alimento, pasando de un contenido del 16-20% para un perro que practique esfuerzos breves, hasta un 35%para un perro sometido a un esfuerzo de resistencia (siendo la concentración óptima para un esfuerzo intermedio del 20-25%).