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La conducta del perro está influida por sus emociones y según sean estas, modificarán (o anularán) las respuestas que esperamos. Por ejemplo un perro que está en una refriega con otro perro, puede morder al amo al intentar separarlo, o una hembra en celo puede evitar acudir a la llamada.
Un uso concreto de los estados emocionales es asociar un comando a estados de tranquilidad (ssh...) y otro a estados de excitación positiva (ach).
Estos comandos servirán como freno y acelerador el perro durante el trabajo.
Por ejemplo, cuando el perro lleva rato trabajando y su actitud decae usamos (ach) para reactivarle. Por el contrario, si el perro, tras varias confirmaciones con juego, está sobreexcitado usaremos (ssh..) bajamos la excitación para que vuelva a concentrarse.
Para enseñarle el comando (ach), juegaremos activamente a la vez que se lo decimos.
Para enseñarle el comando (ssh..)
elegiremos un momento que el perro esté tranquilo, lo acariciaremos con caricias suaves y largas a la vez que repetimos (ssh).
"Adiestramiento canino cognitivo-emocional" Autor: C.A. López García.
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