El Biólogo Raymond Coppinger, ha dedicado toda su vida al estudio de los perros y al comportamiento de éstos, ha propuesto un modelo para ejemplificar cómo pudieron empezar a integrarse los lobos en la sociedad humana sin que mediase iniciativa ni intención por parte de los humanos. Ha viajado por todo el mundo observando el comportamiento de los perros en su hábitat natural y artificial. Y señala que, en muchos pueblos de Sudamérica, Africa y Asia, siguen existiendo considerables poblaciones de perros carroñeros que viven en libertad y que, desde el punto de vista ecológico, están extraordinariamente bien adaptados a su entorno.
Los lugareños expresan una aversión a los perros casi unánime. No intentan domesticarlos y no hacen nada para tenerlos a su alrededor. Pero están ahí, y se muestran dóciles. No tienen menor rasgo de compotamiento lobuno; Han perdido el instinto predador, el temor y la timidez propia de los lobos. Y por lo que a los lugareños se refiere, no tienen la menor utilidad. |
| El destete provoca un aprendizaje social. Es el primer hito en la vida del cachorro en el que sus intereses divergen de los de la madre. Cuando los cachorros tienen 4 ó 5 semanas, la madre empieza a alejarse de los que quieren mamar. Les gruñe y les enseña los dientes, y va intensificando esta amenaza, sujetando el morro del cachorro con la boca, pero sin clavarle los dientes. A las 5 semanas empiezan a ponerse en posición "sumisa pasiva". El periodo transcurrido constituye todo un curso alecionador de amenaza, apaciguamiento y sumisión. |